La Selección Española ya tiene su billete para el Mundial

El conjunto de Luis Enrique consiguió la clasificación directa tras vencer ayer a la Suecia de Ibrahimovic, que se la jugará en la repesca.
Selección Española celebrando la victoria contra Suecia

Nadie dijo que iba a ser fácil, y no lo fue. La selección española sudó sangre para obtener su billete directo al próximo mundial que se celebrará en Qatar en 2022. No es que la selección de Luis Enrique disfrutara de más ocasiones, pues en el primer acto solo contó con un disparo peligroso al inicio del duelo (remate de Sarabia demasiado cruzado). Pero sí que transmitió una mayor sensación de peligro, balones colgados al área, chutes que chocaban con la maraña de piernas rivales y ataques inconclusos. Sobre todo porque le costó horrores encontrar el hueco, también el pase definitivo a un Raúl de Tomás que lo intentó todo pero se quedó con las ganas, también en ese remate de cabeza cruzado que no encontró portería.

Jugadores de Suecia y España durante el partido

El encuentro comenzó con un pulso entre seleccionadores para sorprender. Luis Enrique, un fabricante de debates que no escucha, no hace rotaciones, patrocina revoluciones, y aparcó a Koke y Morata, dos jugadores con las botas gastadas en partidos gordos. De inicio se podía ver a Gavi y RdT, dos ‘rookies’ en estos eventos de portadas, héroes y recuerdos. 

No era una noche para buscar la excelencia, sino para encontrar un boleto mundialista ansiado después de haberse enfrascado en un problemón. Morata, con suspenso, se recreó para hacer un gol que supo a alivio para el fútbol español.

Será un Mundial muy diferente para una España diferente. Una España que afrontará la mayor cita futbolística con una selección diferente. Ni la que germinaba en 2006, ni la triunfante de 2010, ni la del ocaso de 2014, ni la del lío de 2018. Es la España de Lucho, la España de los jóvenes, la España de los jóvenes, la España de Gavi, de Pedri, de Dani, de Unai, la España de Busi, la España de Morata, la España del trap, la España de nueva generación del siglo XXI, que se planta en Catar con toda la personalidad del mundo.

Pero esta España de Luis Enrique tiene algo que se genera a través de las dificultades. Da la sensación de pasarlo igual de bien o de mal ante Suecia que ante Francia o ante Italia, como demostró en la Liga de las Naciones. No tiene estrellas, pero tiene un bloque que suele moverse como una marea. Ese fuerte, esa colectividad, a veces es también talón de Aquiles cuando se convierte en monotonía. Pero tiene elementos notables para tener picos de creatividad o de juego.

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